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domingo, 9 de mayo de 2010

Denuncian hombres españoles el maltrato de sus parejas e inequidad en leyes

Nadie con dos dedos de luces puede negar que la mujer ha vivido sojuzgada por el varón desde tiempo inmemorial, y nos referimos a las sociedades occidentales, porque en las otras, es mejor no entrar. Ahora la situación ha cambiado radicalmente de forma que el varón es discriminado por la Ley de violencia de género que según expertos atenta contra unos principios generales del Derecho, ya que los acusados tienen que demostrar su inocencia, cuando debería ser al contrario: los hombres son presuntamente culpables hasta que se demuestre lo contrario. Estamos ante una ley que va claramente contra del artículo 14 de la Constitución:” los españoles son iguales ante la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo o religión”.

Y las agresiones, los malos tratos de las mujeres a los hombres van en aumento. Según el CGPJ se han producido 121 víctimas por violencia doméstica y violencia de género aunque no se conocen estadísticas de hombres muertos por sus ex parejas.Se cree, además, que el 90% de las demandas de mujeres hacia hombres no son acusaciones reales, algo que no ha pasado desapercibido para la Fiscalía de Madrid que ha detectado falsas denuncias

Esta ley ha provocado una manifiesta desigualdad: lo que denuncian las mujeres es atendido inmediatamente, y lo que ellos suele ser archivado. Ninguna institución ampara al hombre maltratado ni hay estadística fiable que cuantifique cuántas denuncias falsas ponen las mujeres contra sus maridos. En la página Web del despacho de abogados Arapiles, dedicado exclusivamente a defender a hombres maltratados, se leen frases como “mujer: hunde a tu ex. Sácale la casa y su dinero, quítale los hijos y encarcélale” , que todos hemos oído demasiadas veces, o hemos visto ejemplificadas en demasiadas ocasiones como “lo ha dejado pegado a la pared (al marido)”, o “ el pringao tiene que seguir pagando la hipoteca, vive en una furgoneta o en un piso compartido (con otras víctimas) mientras la mujer ha metido al novio en casa”.

Dicho esto, afirmamos: Ni una sola mujer más asesinada por su pareja. Ni un solo hombre más maltratado por su pareja.

Para finalizar, este pequeño relato de las desventuras de uno que siendo novio no supo percibir las inequívocas señales que indudablemente le enviaría su novia. Bueno señales no porque “desde que éramos novios me insultaba habitualmente, me gritaba, me chantajeaba, hasta me levantó la mano.”

“… Lo peor llegó cuando nos casamos y nació nuestro hijo, que amenazaba con quitarme. Qué tonto fui por no entenderla nunca. Siempre le daba lo que ella quería, pero cada detalle que le regalaba me lo tiraba a la cara y me decía que todo lo que yo hacía era una mierda.

Me menospreciaba constantemente gritándome que no valía para nada. Todo lo que hacía le sentaba mal. Creo que hasta terminé creyéndome que todos los defectos que me sacaba eran reales. Nunca le conté a nadie mi cruz porque me daba vergüenza. En alguna ocasión me mordió y me lanzó algún plato. Echando cuentas, fue la agresión que menos me dolió durante los nueve años que compartí con ella. Seguí llorando a escondidas cuando me denunció por supuestos malos tratos. Se golpeó a sí misma y fingió una paliza un fin de semana que me tocaba disfrutar de mi hijo. Ya estábamos separados. Ese día estuve con ella, evidentemente, pero yo no la maltraté. Nadie me dejó hablar.

Pasé tres días en el calabozo y tardé tres años en recuperar a mi niño, que ya había cumplido los cinco años y se le había olvidado de quién era yo, su padre. Demostré que la que maltrataba era ella a mí gracias a sus constantes contradicciones, no porque mi testimonio tuviera validez alguna. Ya he recuperado a mi hijo, ella ha pagado una multa sin pasar por la cárcel y yo siempre formaré parte de la negra lista de los maltratadores de España”.

Fuente: http://sociopolitica.com/sociedad/la-ley-integral-contra-la-violencia-de-genero-no-siempre-es-justa-3

Reflexiones A Ras de Bar - La violencia nos come


Buen día a todos... de nueva cuenta desveladones... Dios nos ampare!!! jajajajaja Acabo de dar una checada hacia atrás en dos etapas significativas de mi vida, estas en materia sentimental... Y junto con mi amiga Lidieth me pregunte a mi mismo... ¿Cómo fuiste capás de soportar tanto maltrato? ¿Por que lo permitiste? y es que este fenómeno de la violencia en las relaciones sentimentales (violencia en el noviazgo) no solo atacan por lo físico, también por lo emocional y se me vienen a la mente algunas vejaciones cometidas por personas que tenían que ver indirectamente con estas dos etapas...

Y a que me refiero con esto:

* Malas caras y trato por parte de familiares de tu pareja las cuales pueden incidir en una forma no muy favorable en su relación, lo mas recomendable es que la relación sea de dos y solo en caso muy pero muy necesario entren otras personas.

*Los insultos, las acusaciones infundadas que te hagan sentir mal así como el acoso a tus objetos personales, si te revisan el celular, tus notas... recuerda, una relación está fundada en la confianza, la falta de esta se demuestra en estas acciones de acoso.

*En un tercer punto que personalmente no viví pero me gustaría retomar, señalo que el hecho de que te prohíban verte con tus amistades y familiares diciendote "Cuando tenga dinero salimos"... Debemos de recordar algo... la relación de noviazgo y aún la de matrimonio es una relación de pareja, lo cual quiere decir "al mismo nivel... pareja!"

Debemos impedir que estas acciones nos coman, como algún día, en dos ocasiones distintas me comieron, si bien, hay errores que se cometen en una relación, es de humanos aceptarlos, entre dos arreglarlos y sobre todo... Evitar que se siga con la propagación de este fenómeno social que día a día come a cientos de mujeres y hombres... las cifras... es lo menos importante y si bien lo decía la Lic. Martha Micher, directora del Inmujeres-DF, en entrevista con un servidor "todos los días son del hombre", yo estoy en desacuerdo con ello.

Hay un vacío que no protege a los hombres maltratados y sin embargo solo se limitó a decirnos que no estaba de acuerdo con ello, que "no compartía esa idea" a lo cual pregunto... ¿Qué los hombres no sentimos? ¿Sólo las mujeres son víctimas de la violencia? ¿Esta bien que la PGJDF estigmatice a los hombres como maltratadores aunque sean víctimas de la violencia por parte de una mujer?.



A lo mejor el rol del hombre golpeador se ha vuelto tan fuerte que entonces hay que iniciar una campaña de concientización a la mujer para que también nos vea como su compañero y no como un estorbo o "el obstáculo" que evitará que alcance sus metas...

Pero ante lo que podríamos calificar como una postura feminista de la Lic. Micher, nos repondió y compartió una excelente idea... algo magnífico... y no la creación del Instituto del Hombre... el Instituto de la Equidad... una idea a mi juicio... excelente! que mejor que hombres y mujeres... "codo a codo", como diría Benedetti, luchemos en contra de este fenómeno.

Bien lo aseguraba Luis González Placencia en entrevista... "Los hombres conscientes hemos luchado junto con la mujer contra la violencia, la democracia se ha construido entre dos" solo es cuestión de poner en pie, tomar en cuenta esto... y echarlo a andar... Dejémonos de feminismos y machismos... Ataquemos de fondo... que con la creación de un Instituto de la Equidad y el ataque a la violencia en el noviazgo, la cual podría prevenir la creación de familias conflictivas, podría evitar lagrimas... gritos... muertes... evitar que la violencia nos consuma.

sábado, 8 de mayo de 2010

Nokia amplía demanda contra Apple

La fabricante finlandesa de teléfonos celulares Nokia Corp. anunció el viernes que ha ampliado su demanda por violaciones de patente contra Apple Inc. para abarcar a la nueva iPad.

En su demanda más reciente ante una corte federal en Madison, Wisconsin, Nokia aseguró que sus patentes han sido violadas por numerosos productos de Apple.

Según Nokia, las tecnologías en controversia contribuyen a una reducción del tamaño y el coste de los aparatos electrónicos. La estadounidense Apple respondió con una demanda del mismo tipo contra Nokia.

Las demandas por derechos de patente son ordinarias en la industria tecnológica. Su solución puede tardar años y a menudo terminan con el mismo acuerdo de licencias.

Apple además ha demandado a la firma taiwanesa HTC Corp., una de las principales fabricantes de teléfonos celulares que funcionan con el programa Android de Google Inc., un potencial competidor del popular iPhone de Apple.

Apple informó que los teléfonos provistos con Android de HTTC infringen las patentes del iPhone.
Las disputas judiciales coinciden con la intensificación de la competencia en el mercado de los superteléfonos, el cual registra un veloz crecimiento.

Las compañías tecnológicas se disputan el número cada vez mayor de clientes de celulares dotados de correo electrónico, navegación de internet y otras aplicaciones como verificación del clima y actualización de Facebook.

Nokia, la mayor fabricante de teléfonos celulares en el mundo, tiene un dominio preponderante en Asia y Europa.

En Estados Unidos, la empresa finlandesa afronta una intensa competencia del iPhone de Apple y de los teléfonos BlackBerry de Research in Motion Ltd.

(El Universal Online)

Maternidad lésbica: ¿para qué?


Por: Patricia Karina Vergara Sánchez

"Mi cuerpo es mío... para abortar... para parir “. Era una frase de las Madres Lesbianas Feministas Autónomas en Argentina [1], que reivindicaban la maternidad lésbica como un ejercicio de apropiación del cuerpo y de los deseos lésbicos. Coincido: nuestro cuerpo, nuestra elección. Una maternidad ejercida no desde la inmanencia, no desde la obligación cultural, no desde la demanda biológica. Una maternidad deliberada, buscada y conseguida, ejercicio de libertad y amor hacia una misma, hacia la nueva o el nuevo ser convocada, como se convoca una maravilla.

Sin embargo, esta libertad idealizada líneas arriba, se torna una falacia cuando se mira en el entorno que el realizarla es mucho más que complejo. La posibilidad de la inseminación y otras formas de reproducción asistida son una fantasía para muchas. Como la mayoría de los aportes científicos a la humanidad, fue apropiada por la tiránica ley del mercado. Así, en América Latina, la lesbiana que tiene recursos, muchos recursos económicos, puede pagar y ejercer su derecho a la maternidad. Para las que no tenemos esos mismos recursos, se suma a la lista de libertades inalcanzables. La cuestión de clase, una vez más nos divide.

La legislación jurídica en contra de la discriminación y por el acceso a igualdad de oportunidades, que permitiría a lesbianas y mujeres solteras este servicio en forma pública y gratuita, es un clamor que apenas se levanta y que llevará muchas batallas hacer realidad.

Esta falta de acceso es una condena que pone en peligro a quienes buscan la maternidad lésbica pues si bien existen hombres donadores. Amigos, hermanos, conocidos, existe el riesgo de que posteriormente busquen imponer condiciones económicas, emocionales, físicas e incluso sexuales. Diversos tipos de chantajes a cambio del semen otorgado. La “caza” del semen que por desgracia todavía se practica, teniendo encuentros sexuales no protegidos, en busca de un embarazo, es una ruleta rusa que puede implicar Infecciones de Transmisión Sexual e incluso la muerte, y queda por discutir el sometimiento del ejercicio de la sexualidad como una capitulación en pro de la reproducción.

El poder de la ciencia al alcance de unas cuantas no es un accidente económico, es una realidad que implica responsabilidad. El hecho de que unas tengan acceso al privilegio y lo ejerzan sin antes exigir que la opción sea para todas las que lo deseen, es ya ser parte de la construcción opresora.

Aún más, hay mucho que trabajar en torno pues, incluso, las del privilegio económico llegan a ser maltratadas en los consultorios por especialistas que discriminan, que cuestionan, juzgan moralmente y llegan a negar el servicio.

Un segundo rango de la opresión por medio de la inseminación y otros métodos de reproducción asistida es la perpetuación de la discriminación racial. No más niños nuestros de grandes ojos negros y piel morena. Veo hoy, a lesbianas en mi país frecuentemente abriendo sus cuerpos al semen anglosajón. Lesbianas latinas pariendo niños rubios. Quien paga manda y ellas compran el que sus hijes han de responder a la idea de lo estético mediático impuesto.

He escuchado un comentario: “Ya sé que yo soy morena, pero quería que fuera como mi abuelo, que era alemán, para que fuera más aceptado".

Otro: “Pues sí, compramos semen de un ruso, pero no es por el color de la piel, es sólo para que no sea tan bajito, sólo una ayuda a los genes”.

Pareciera que lo importante, desde algunas que hablan de la “diversidad” es ser lo más “iguales” al molde del poder.

Más allá de la forma en que engendramos a nuestros hijos, habría que preguntarse, también, esta maternidad para qué.

Qué tan distinta podría ser la nuestra a una maternidad heterosexual, si seremos constreñidas por la misma realidad que dicta sobre todas las mujeres que eligen ser madres y las que no eligen la maternidad, pero se someten a ella. Realidad de menor índice de acceso laboral y salarial a nuestro género, en donde existen guarderías insuficientes, falta de apoyos para madres heterosexuales o no, en pareja o no, en todas sus formas. Falta de redes de apoyo y lógica de competencia entre mujeres. Además, calles llenas de escaleras, hoyos e impedimentos para circular con embarazos avanzados, con niños o niñas en brazos o con carreolas, pasando por un entorno de inseguridad para los niños, acosos físicos, ideológicos y sexuales a nuestres adolescentes, horarios laborales inflexibles, hasta llegar a la injusta distribución de la riqueza que implica desigualdad y violencia en salud, educación y de calidad de vida para nosotras y para les nuestres.

Sumado a lo anterior, la maternidad lésbica se enfrenta a cuestionamientos, burlas, censura, atropellos, desprotección total a las madres por opción, agresiones, padres biológicos que pelean custodias, jueces que discriminan y señalan, vecinos, maestros de los hijos...hay innumerables casos, que es preciso no perder de vista, pues implican formas de violencia extras que se imponen a nuestra realidad.

En esta cuestión de lo visible, hoy existen lesbianas con innumerables blogs en el ciberespacio hablando de ese ejercicio de la maternidad, quienes cumplen una parte de esta función que puede mantener atenta la mirada. Aunque, por supuesto se trata de quienes tienen el acceso a las tecnologías de la información, de quienes, aún cuando se quejan de gastos y presiones económicas pueden publicar, tomadas con su cámara digital, fotografías de hermosas habitaciones decoradas en rosa y llenas de juguetes, la ropa de bebé en su espera de maternidad o el primer puchero, con muy escasa reflexión política. Sin embargo, hay otras formas de ser lesbianas y ser madres, que pasan a la inexistencia opacadas ¿negadas, desconocidas? por la lógica L World, como la de la mujer que es obrera y tiene salario mínimo, o la que trabaja en la recolección de la basura, o la que sólo tiene educación primaria, que parecieran maternidades no tan glamorosas, que no siempre tienen medios a su alcance para mostrarse, para encontrarse y por tanto no son nombradas.

Hay un común en las palabras de quienes sí son visibles. Madres lesbianas, las de los libros, las revistas y los blogs quienes cuentan de la dificultad para salir del closet con familias, de la educación de les niñes, de cómo conciliar con familias heterosexuales, de la pareja y el lugar en donde viven: la “aceptación social” como demanda principal.

¿Es así la maternidad lésbica? ha de tratarse de mamá y mamá, criando niñes y repitiendo el viejo y agotado modelo heterosexual, en busca de la aceptación social, de la normalización.

Esgrimir cifras en donde se expone que los hijos y las hijas de lesbianas pueden ser heterosexuales, según el estudio tal; que pueden ser eficientes en la escuela, que socializaran normalmente, que no serán tan diferentes:

¿Y qué, si no son heterosexuales; y qué, si son diferentes? ¿No es una trampa de hegemonización más?

Dar nietos, sobrinos, ahijados. Demostrar que no somos tan distintas, “familias como otras, familias modelo”. Habría que preguntarse qué tanto responde este discurso a la mirada y aceptación de los otros. Cabría preguntarnos, en estas condiciones, ser madres, una y otra vez: por qué, para qué.

Hasta la propia palabra “familia” resultante del latín famulus: sirvientes, esclavos, patrimonio del amo, me causa conflictos. La familia, tal como la concibe el patriarcado, es indispensable como lugar de reproducción de las formas e ideologías en donde unos imponen sobre otras y éstas sobre los más pequeños; y se nos hace creer a todes que la imposición es la única forma posible de organización: en lo privado y en lo colectivo.

Asimismo, es el lugar en donde las mujeres con el trabajo doméstico no asalariado y las dobles jornadas, sostienen las economías del capitalismo; donde a los hombres se les ata en la venta de su fuerza de trabajo en el campo o en la ciudad; donde a les niñes se les prepara para ingresar a los mercados laborales.

Y entonces miro a mi alrededor a lesbianas valiosas afanadas en movimientos que buscan desesperadamente “derechos” que incluyan a nuestras “familias” en el discurso de la democracia neoliberal, que agotan sus energías y capacidades solicitando que nos reconozcan como parte del sistema opresor, olvidándose de cuestionar, justamente, el mismo sistema opresor.

Estos gastos de energía y trabajo, llevan a la consecución de un puesto político para alguien, a enfocarse en cumplir metas de instituciones gubernamentales con agendas que no siempre responden a nuestra realidad, o a logros civiles rasurados y Light, en el ejemplo de México, D.F., la Ley de Sociedad de Convivencia, que curiosamente, después de la batalla dada por participantes de las más diversas clases, sólo tiene sentido para quienes tienen privilegios económicos. ¿Es, de verdad el Estado neoliberal, ahora en nuestro país de extrema derecha, el interlocutor con quien tendríamos que negociar? Parece muy conveniente a este sistema tenernos ocupadas en luchas atomizadas, con estos logros a cuenta gotas.

Hace unos años las madres Lesbianas Feministas Autónomas de Argentina, escribían: “Hoy por hoy lo importante en todo caso sería tener bienes para dejar a nuestra compañera, antes que el derecho a herencia, tener trabajo para anotar a nuestra pareja en la obra social, poder darles una educación a nuestros/as hijos/as para preocuparnos cómo va a figurar nuestra pareja en la escuela. Si bien los derechos civiles facilitarían algunas cosas, lo importante es el cambio cultural y social…”

Entonces, podemos comenzar a preguntarnos, qué tanto la maternidad lésbica se está acercando a significar formas de comercialización respecto a nuestros cuerpos, de consumo, de restricción de libertades, racismo, discriminación, reproducción y sujeción a roles, de clientelismo político en fin, muchos rostros de la misma opresión.

Yo no quiero ser madre lesbiana en este marco, ni dentro de los moldes de la maternidad impuesta. Ni siquiera ser madre buena, ni abnegada, ni hacer o dejar de hacer únicamente en el nombre y bienestar de les hijes. Sara García en las películas del cine mexicano de hace décadas ya lloró mucho la abnegación de las “cabecitas blancas”. No quiero una maternidad que signifique renuncias. De otra forma, de otro modo tendría que poder ser una maternidad lésbica.

¿Entonces, la maternidad lésbica puede ser gozosa, reivindicativa, deconstructora, propositiva, contestataria, incluso?

Y, si nos permitiéramos soñar e imagináramos, entonces, que otras técnicas, modos y construcciones pudieran haber, por ejemplo maternidades subversivas:

Recuperando la inseminación artesanal que practicaban lesbianas en los 60s y 70s, y algunas, por lo que sé, en Europa lo hacen todavía. Apelando a inseminaciones gratuitas o de bajo costo de organizaciones médicas solidarias. Llamando también a solidarios hombres de activismo y movimientos sociales que donaran, sin vínculo ni compromiso posterior, su semen para apoyar nuestro acceso a la libre maternidad.

Es decir, arrebatarle nuestra maternidad a la tiranía del mercado de la ciencia, al sistema de capitales que nos impiden decidir sobre nuestra posibilidad de concebir, de disponer sobre nuestros cuerpos.

Libertad lésbica para engendrar, tan importante como el acceso al aborto lo es para las heterosexuales.

Y, una vez teniendo la posibilidad real de ejercer la maternidad a nuestro alcance, sin la trampa de la fantasía del “algún día” condicionado por las legislaciones, lo económico y las presiones sociales, entonces: Poder decir: Sí, o poder decir: No a la maternidad. En un acto de decisión, de verdadera elección sobre nuestros cuerpos y sobre nuestras vidas.

Más allá del mero acto de concepción: Negarnos a establecer copias de las organización clásica heterosexual y jugar a la normalización “familiar” en donde se perpetúa y se prepara para insertar a nuestres hijes en la lógica de las jerarquías, la economía del consumo y la dominación de unes y otres.

Por ejemplo, preguntarnos si gestación y crianza tiene que estar obligatoriamente encadenadas. O, si pueden ser acuerdos distintos entre dos o varias mujeres. Por ejemplo, crear redes de apoyo, cuidados y compañía en donde madres gestantes y no gestantes, jóvenes, bebés, niñes y mayores construyésemos otras formas organizativas, colectivas. Responsabilizarnos hasta del agua y la tierra, en una visión comprometida de lo que hacemos y enseñamos. Hablar de empatía a les niñes que criamos, hacerles sentir, comprender y considerar las necesidades específicas de quien se encuentra a su lado, humane, animal o planta.

Cuando no somos, ni vivimos, ni producimos, ni actuamos, ni pensamos bajo los roles de hombres y mujeres al servicio de la forma de vida antisolidaria y neoliberal, amenazamos en los hechos el sistema de producción. Además, con el peligro secundario de que pudiese cundir el ejemplo y que hombres y mujeres en general comiencen a preguntarse sobre estos roles y plantear otras formas de organizarse, no más familias tradicionales; organizarnos para la atención de niños y enfermos; organizaciones comunales, educativas, de producción, de explotación de recursos naturales, incluso otras formas del trabajo. Formas, propuestas, colectivas, horizontales no impositivas.

Las herramientas existen: el feminismo, las propuestas libertarias, rebeldes, contestatarias, las posturas críticas en general. Hasta podemos soñar un mundo de justicia social, económica y política, de salud, de equidad, de derecho al placer y de amor.

Sobre todas la cosas, apostemos por revivir la cualidad revolucionaria lésbica de la disidencia. Si Disentimos de la heterosexualidad obligada, de la monogamia impuesta, de los roles de género asignados, disintamos entonces, si la elegimos, de la maternidad tradicional. La propuesta va entonces porque politicemos esta maternidad, apropiarla: Voluntaria y transgresora.

¿Le entramos a dialogar?

[1] MADRES LESBIANAS FEMINISTAS AUTONOMAS. La lesbiandad del ser. http://www.geocities.com/rima_web/madrelesb.html
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(Fuente: http://www.mujeresnet.info/2009/01/maternidad-lsbica-para-qu.html

Propone Inmujeres-DF reconocimiento a la maternidad libre y voluntaria


Por: Erika Liliana Bernal Ortíz

En vísperas del Día de las Madres, el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal (Inmujeres-DF) hace un llamado a la sociedad mexicana para que este 10 de mayo sea de reconocimiento a la maternidad libre y voluntaria de las féminas y para que se promueva la maternidad como un derecho que debe de ejercerse y elegirse de manera libre.

"La maternidad debe dejar de ser tratada como un destino único o como el camino posible hacia el reconocimiento social y la adquisición de prestigio y legitimidad como mujeres" reveló la dependencia local en un comunicado.

Así mismo, recordó que desde abril de 2007 la maternidad ha sido reconocido como un derecho con la aprobación de las normatividades que permiten la Interrupción Legal del Embarazo con lo cual la Ciudad de México, destacando que "la Ciudad de México es en la actualidad es una ciudad con libertades democráticas y del consentimiento informado, donde las mujeres pueden decidir sobre el número y espaciamiento de sus hijos".

Finalmente, el Inmujeres-DF hizo un llamado a las instituciones públicas y privadas a la formación de familias democráticas donde el eje de estas sea la equidad.

martes, 4 de mayo de 2010

Arranca Sistema para Igualdad entre Mujeres y Hombres en el Distrito Federal


Por: Pedro Iván Domínguez Guzmán
Director General Plug FM

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Esta mañana, el jefe del ejecutivo capitalino Marcelo Ebrard instaló el Sistema para la Igualdad entre Hombres y Mujeres del Distrito Federal en compañía de la Lic. Martha Micher Camarena, directora del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal (Inmujeres-DF) y el titular de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal Luis González Placencia.

Durante su intervención, la titular del Inmujeres-DF expuso que la instalación de ese sistema da cumplimiento a la Ley de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres con lo que se pretende desarrollar las condiciones necesarias para posibilitar la no discriminación y la igualdad de oportunidades.


Recordó a los asistentes que en el marco de acciones de lucha por el derecho de las mujeres se creó el Programa General de Igualdad de Oportunidades y No Discriminación hacia las Mujeres, que pretende orientar las acciones en materia de género a nivel interinstitucional.

Al referirse al Programa de No Discriminación Hacia Las Mujeres, Mícher Camarena detalló que las líneas de acción de este serán evaluados por el sistema informático y monitoreo para determinar los avances y el cumplimiento de los objetivos.



Por su parte, el jefe del Gobierno de Distrito Federal Marcelo Ebrard se pronunció en favor de una sociedad capitalina igualitaria, con equidad de género ni pobreza.

Durante su intervención, el mandatario capitalino recordó que la admnistración a su cargo ha contribuido con diversos programas que han permitido garantizar los derechos humanos cambiar la mentalidad de las instituciones.

Tras concluir el evento, el ombudsman capitalino Luis González Placencia señalo a los micrófonos de Plug FM que hombres y mujeres han venido trabajando juntos a través del proceso de democrartización del país coadyuvando a una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres.

sábado, 1 de mayo de 2010

La Sedena exonera a soldados en muerte de niños; madre los acusa

El procurador general de Justicia Militar, José Luis Chávez, dio a conocer las conclusiones de las investigaciones sobre la muerte de los menores Bryan y Martín Almanza Salazar, el pasado 3 de abril en Ciudad Mier, Tamaulipas, y descarta que fueran militares los responsables de estos hechos.

En conferencia de prensa detalló que los niños fallecieron a causa del fuego lanzado por sicarios que atacaron a soldados.

Los hermanos murieron, especificó, por las esquirlas de una granada calibre 40 —que no es usada por el Ejército— y que fue lanzada por los sicarios durante la agresión a soldados, misma que impactó en la parte trasera de la camioneta Tahoe en la que viajaban la familia Almanza Salazar.

Chávez García dio a conocer que el enfrentamiento de delincuentes contra militares en el que murieron los menores Bryan y Martín, ocurrido en el kilómetro 117 de la carretera Reynosa-Nuevo Laredo, a la altura de Ciudad Mier, fue posterior a un primer enfrentamiento que protagonizaron dos grupos antagónicos de sicarios que participan en la disputa por el control de actividades ilícitas en Tamaulipas.

“El procurador miente”

Raúl Plascencia, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, dijo que los peritajes que exoneran a militares de las muertes de los menores serán contrastados con indagaciones de la CNDH.

Por su parte, el ombudsman en Nuevo Laredo, Raymundo Ramos, que ha estado al lado de la familia Almanza Salazar, refutó: “Miente el señor procurador de Justicia (militar)”, ya que los cinco adultos que iban en la camioneta aseguran que fueron atacados sin razón alguna por elementos del Ejército, al pasar por un retén.

“Se ve la intención del gobierno federal de desvirtuar los hechos”.

Anticipó que presentarán pruebas que dejarán en evidencia la falsedad de la versión militar. “Cuando pasa la familia no hay ningún enfrentamiento”.

Para Cynthia Salazar, madre de los dos menores que perdieron la vida en Ciudad Mier, sus hijos no murieron por granadas: “Bryan falleció por impacto de balas, no por granada, no es como lo dicen”.

En una entrevista radiofónica, la mujer dijo estar “cien por ciento segura de que fueron militares quienes agredieron a mi familia”.

(El Universal Online)